Lila la coneja tenía una cometa nueva con todos los colores del arcoíris. Bruno el oso también quería volarla.
—¡Es mía! —dijo Lila, y agarró fuerte la cuerda.
Lila corrió y corrió, pero la cometa se caía una y otra vez. Es difícil volar una cometa uno solo.
Bruno, sentado en una piedra, la miraba. Parecía triste.
A Lila se le ocurrió una idea. —Bruno, ¿me sujetas la cometa bien alta mientras yo corro?
Bruno la levantó, Lila corrió y... ¡zas! La cometa subió hasta el cielo.
Se turnaron: Lila sujetaba la cuerda mientras Bruno contaba hasta cincuenta, y luego le tocaba a Bruno.
—Compartir es el doble de divertido —dijo Lila. Y la cometa bailó con el viento toda la tarde.
Lo que aprendió Lila
Algunas cosas son más divertidas juntos. Compartir y esperar tu turno hace que, además de un juguete, tengas un amigo.
Para hablar
- ¿Por qué Lila no podía volar la cometa sola?
- ¿Cómo se turnaron Lila y Bruno?
- ¿Qué podrías compartir tú con un amigo?
Pruébalo esta semana
Comparte un juguete o espera tu turno cada día. Colorea una estrella cada vez.
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