En la cena había algo nuevo en el plato de Kiko: unos arbolitos verdes. —No me gusta —dijo Kiko.
—¿Lo has probado? —preguntó papá. —No —dijo Kiko. —¿Y entonces cómo lo sabes? —dijo papá.
Papá le contó un secreto: —La lengua necesita probar una comida nueva muchas veces antes de que le guste.
Solo un mordisquito. Puedes ser un explorador de comidas.
Kiko dio el mordisco más pequeño del mundo. Crunch. Estaba... no estaba mal. Sabía un poco a hierba, pero más rico.
—¿A qué sabe? —preguntó mamá. —A árbol de comer de gigante —dijo Kiko, y todos se rieron.
Kiko se comió tres arbolitos más, rugiendo como un gigante. La semana siguiente probó la zanahoria, y la otra, los guisantes.
Algunas cosas le gustaron y otras todavía no. Pero siempre daba un mordisquito de explorador.
Lo que aprendió Kiko
La lengua necesita tiempo para conocer una comida nueva. Prueba un mordisquito de explorador y a lo mejor descubres tu nueva comida favorita.
Para hablar
- ¿Qué eran los arbolitos verdes?
- ¿Cuál era el secreto de papá sobre la comida nueva?
- ¿Qué comida nueva podrías explorar esta semana?
Pruébalo esta semana
Da un mordisquito de explorador a una comida nueva. Colorea una estrella por cada uno.
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